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CAPgira: la didáctica de los residuos con efectos secundarios

Hoy, en eco-circular, queremos compartir un artículo escrito por Ton Aymemí, biólogo de formación y ambientólogo de profesión, que centra su actividad en el ámbito de la comunicación, la investigación y la gestión por la sostenibilidad, especialmente en el campo de los residuos municipales. Hoy compartimos uno de sus artículos, que trata la didáctica de los residuos con efectos secundarios mediante el proyecto CAPgira, una campaña de educación ambiental dedicada a los jóvenes que fue creada por Ton Aymemí.

CAPgira: la didáctica de los residuos con efectos secundarios

– “El reciclaje es aburrido porque ya lo sabemos”

– “El reciclaje es aburrido porque nos repiten siempre lo mismo”

– “Nos han dicho muchas veces dónde se tira cada cosa”

Estas son las respuestas literales que los alumnos participantes en el proyecto CAPgira me repiten día tras día como un mantra, acompañadas de algunos sonoros jadeos y unas caras que lo dicen todo cuando digo que la actividad trata de reciclaje.

“CAPgira, materias de primera x productos excepcionales” es una actividad didáctica que pretende dar un punto de vista diferente a los residuos y el reciclaje desde los principios de la economía circular ya través de sorprendentes historias de innovación sobre productos reciclados.

El curso todavía no ha terminado, pero después de más de 80 actividades incluidas en dos proyectos patrocinados respectivamente por los Servicios Comarcales Medioambientales, SECOMSA – Consejo Comarcal del Baix Camp y BASF, hay más que suficiente para sacar algunas jugosas conclusiones, que por repetición constante, me parecen relevantes tanto en la perspectiva de mejorar la didáctica de la gestión de los residuos y el reciclaje, como para valorar cómo transformamos la comunicación y los mensajes que dirigimos a los ciudadanos.

El reciclaje es aburrido, pero eso no quiere decir que no sea importante. El reciclaje es aburrido y por tanto no resulta nada excitante. Los alumnos de Ciclo Superior de Primaria y Secundaria no dudan de que sea importante, pero lo dicen más desde el aprendizaje con que han sido evangelizados, que no desde experiencias significativas y emocionantes. Me pongo desde el inicio a su lado porque creo que tienen toda la razón, por lo que el proyecto CAPgira pretende experimentar el reciclaje desde un punto de vista completamente diferente a como lo hemos abordado hasta el momento.

Una maleta llena de… ¿¿residuos?? En el recorrido por las escuelas me acompaña una gran maleta adquirida de segunda mano que ha recorrido medio mundo, y los alumnos no dudan que la llevo llena de residuos, para explicarles donde hay que depositarlos. Es lo que han experimentado permanentemente. No hay nada como acompañar las historias innovadoras con el factor sorpresa y sacar, paulatinamente, toda una serie de productos excepcionales hechos de materias recicladas. Es imposible sorprender nadie visualizando lo que vemos cada día en casa, pero es sensacional ver las reacciones cuando sacas objetos que nunca habrían pensado.

Los residuos no son materias de primera. Los chicos y chicas, de forma mayoritaria por no decir casi unánime, no relacionan los residuos generados en su casa como materias de calidad o recursos. Los residuos son la ‘basura’ y lo expresan directamente y de forma clara, o bien los genera duda y dificultad en la respuesta. En algunos casos incluso enfatizan con ironía exactamente lo contrario: – “La basura más bien es una materia de segunda categoría”

Reciclaje: de la cocina a los contenedores. Utilizamos el término recogida selectiva para referirnos al proceso de separación en el hogar y entrega en la calle, si bien sabemos sobradamente que muchos ciudadanos, coloquialmente, se refieren como reciclaje. De forma espontánea los alumnos lo entienden de la misma manera, y sólo de forma sugerida y no unánimemente lo pueden entender desde un punto de vista de proceso de transformación de la materia. Hablar de reciclaje supone, en general, hablar de donde se echan los residuos o cuáles son los impactos de no hacerlo, pero no hay una percepción de que sea más positivista, en la perspectiva material, de recurso o producto.

Dado que la actividad trata los residuos desde la óptica de los recursos, los productos reciclados y bajo el prisma de la economía circular como eje conductor, prefiero utilizar el término reciclaje,  ya que permite una comprensión más global y orgánica que no el término recogida selectiva que, precisamente, nos devuelve al proceso casa-contenedor conocido, explicado y aburrido.

Basta con 5 minutos. No podemos dedicar más de cinco minutos a unos conocimientos que se saben con bastante precisión, ni dedicar una hora y media a repetirlos en verso para intentar transformarlos en acción. Los conocimientos básicos sobre dónde van los residuos es satisfactorio y más que notable, no en vano lo hemos repetido hasta la saciedad. Lo es también el conocimiento de los residuos que van al centro de recogida, y los chicos y chicas no se olvidan de contenedores como los de recogida de ropa y aceite usado. Las dudas están siempre relacionados con las excepciones: los residuos de cristal que no se deben entregar al contendor de vidrio y sobre todo los envases, con una serie de excepciones que dificultan la comprensión lógica. Por las dudas, tenemos el aplicativo “residuo dónde vas?”. Es un recurso fantástico, se puede descargar al móvil y encima es divertido de usar. Os aseguro que con poco más de 5 minutos es más que suficiente para abordar la parte “aburrida” de la actividad.

Dejémonos de residuos y contemos historias emocionantes. Los residuos no pueden ser el eje de la motivación si se tornan aburridos. Es conveniente contar historias emocionantes, verídicas, palpables y que hagan vibrar alguna parte de nuestro ser (los sentimientos, la creatividad, la racionalidad, el intelecto, el conocimiento…). Si las historias son reales y emocionantes nos podemos olvidar de dibujos, colores y cuentos para que los niños, jóvenes y adolescentes, como no podría ser de otra manera hoy en día, también vivan las experiencias en la dimensión real. Las historias emocionantes se encuentran en infinidad de productos reciclados, en personas y proyectos innovadores, creativos e implicados, a menudo también cargados de valores sociales. El proyecto CAPgira no hace más que aprovechar este desconocimiento absoluto con una finalidad didáctica y atractiva.

Amplio espectro. Es por este desconocimiento de los nuevos productos reciclados, iniciativas y proyectos entorno la economía circular, que uno se da cuenta de que las reacciones a la actividad son prácticamente idénticas, sea cual sea el público: desde niños y niñas de 9-10 años, adolescentes, jóvenes universitarios, docentes, adultos, ancianos y trabajadores de empresas. Y no sólo las reacciones, también los conocimientos y dudas en torno a la recogida selectiva. Los mensajes y conocimientos transmitidos durante muchos años han generado una heterogeneidad en el pensamiento de todos los públicos. Hay que aprovecharla para entrar en el atractivo discurso de la innovación, la novedad y la sorpresa.

Materias primas: Las de siempre. Estas reacciones de amplio espectro, permiten ver como tenemos un conocimiento clásico de las materias primas y su procedencia. Son los conocimientos que nos han enseñado y que seguimos enseñando, pero que necesitan una revisión y adaptación a la realidad y los principios de la economía circular si queremos entrar en una comprensión diferente de los residuos. Por lo tanto, seguimos teniendo respuestas basadas en aprendizajes teóricos: la materia prima para hacer papel sigue siendo la madera, la arena lo es por el vidrio, y el petróleo por los envases de plástico. No podemos actuar en circular si seguimos teniendo aprendizajes lineales. Después de hace muchos años que la mayoría de embalajes de cartón y los envases de vidrio son reciclados, y ahora lo empiezan a ser, y de forma espectacular, los envases y residuos de plástico.

Ha ocurrido algo. En un post anterior hablaba del placer de educar en el momento de diseñar la actividad, y hoy quiero hablar de las sensaciones satisfactorias de educar. A menudo, los educadores que realizamos una actividad puntual y ocasional en un aula nos preguntamos si, al terminar, hemos detectado alguna señal que nos permita percibir el logro de algún objetivo de forma clara, si hemos transformado algo. Puede pasar, pero no siempre tenemos sensaciones perceptibles, si no precisamos de mecanismos de evaluación potentes con los mismos alumnos, lo que no es habitual.

Pocas veces he experimentado una sensación tan clara de salir del aula y pensar que acaba de pasar algo interesante, y de percibir reacciones que pueden generar reflexiones, cambio de actitudes, despertar intereses o incluso determinadas iniciativas.

Lo detecto en el grado de participación y concentración durante una hora y media o en cómo la actividad se alarga cuando tenemos algo de margen. También cuando toca la hora de cerrar y no hay prisa ni correderas para marchar y los alumnos siguen en el aula rematando la actividad. Y también en las respuestas convincentes y unánimes que indican un cambio consciente de percepción o en los comentarios, preguntas, agradecimientos y reacciones a través de las redes sociales, cuando ha terminado la actividad y han pasado unas cuantas horas o incluso días. Detecto como en algunos alumnos se despiertan intereses y algunas ideas empiezan a rondar por su cabeza impaciente.

Y finalmente, por el elevado porcentaje de retorno de las evaluaciones por parte de los docentes, sus comentarios y el interés en repetir la actividad en próximos cursos.

El proyecto CAPgira, va más allá de la propia actividad, muestra algunas claves que deberíamos renovar en la didáctica de los residuos, o del reciclaje o de la recogida selectiva, dígale como desee. Y estos elementos, también deberían hacernos replantear los nuevos principios de cómo comunicamos, educamos y transmitimos en cualquier segmento de la población.

Si queremos transformar la realidad y acortar el hueco entre lo que pensamos o conocemos y como actuamos para hacerlo mejor, es indiscutible que hay que abordarlo desde la emoción y la novedad y no desde el aburrimiento.