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Trabajando con grandes empresas influimos sobre la circularidad de todo el ecosistema empresarial

Ambientólogo, Oliver creó Inèdit junto con unos compañeros de la universidad. Se trata de una spin-off, empresa nacida y vinculada con el Parque de Investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona. A caballo entre el conocimiento universitario y la sociedad, Inèdit pone el conocimiento al servicio de las necesidades reales de circularidad de las empresas. Comenzaron con proyectos avanzados en metodologías para cuantificar el impacto ambiental y hoy son referencia en ecodiseño así como en el posicionamiento estratégico de las empresas en circularidad.  Alguna cosa se mueve en el tejido empresarial para que estos consultores registren un 40% de crecimiento anual. Llevan casi diez años en marcha.

¿Qué competencias lleváis a cabo para circularizar las empresas?

Nosotros observamos el ciclo de vida completo, desde el origen de la materia prima hasta el fín como residuo. Analizamos las problemáticas asociadas al uso de materiales, al proceso productivo, la distribución y el uso. A partir de aquí buscamos una solución desde el diseño. También hemos ido diversificando la tipología de servicios hacia cuestiones estratégicas empresariales. Hemos pasado de trabajar exclusivamente en temas técnicos, como el diseño del producto, a abordar estrategia y modelo de negocio. Hay que tener en cuenta que el mundo empresarial está en una fase de tránsito de modelo de la linealidad a la circularidad.

¿Qué aporta al mundo de la empresa?

La doble finalidad es minimizar el impacto ambiental y ofrecer soluciones eco eficientes que comporten mejoras medio ambientales, económicas y sociales. Hace diez años se hablaba de sostenibilidad, reciclaje, reparación y alargar la vida útil. Ahora ya se habla de economía circular. El término ha prosperado y alineado discursos e intereses de los sectores empresarial, económico y ambiental.

¿Qué grandes cambios supone la economía circular en la empresa?

La empresa lineal tiene claro que cuando el producto se estropea por el uso, el cliente volverá a comprarlo. Por tanto, se incentiva una relativa baja durabilidad que sea percibida como suficiente por el cliente. En cambio, cuando vamos a una economía de servicios, como empresa circular, no se trata sólo de vender coches si no también de hacer un leasing del uso del coche y, como empresa, retengo la propiedad del producto. Se invierte la relación. Cuanto más dure el producto, menos debo repararlo y mayor es el beneficio empresarial. Integramos la durabilidad como beneficio empresarial. No sólo eco-diseñamos el producto, también establecemos los estímulos financieros y económicos necesarios para integrar la economía circular en el negocio de la empresa.

Como empresa ¿debo salir de la linealidad por beneficio propio?

Sí y le diré que es por una cuestión de ahorro económico directo en materia prima, energía y transporte. Tenemos un consumo global creciente, unos recursos limitados y, en el futuro, los recursos serán más caros que ahora. Si la empresa quiere ser competitiva en el futuro, es una posición competitiva débil depender de materia prima virgen. Además, hay un perfil de consumidor, de forma incipiente, que puede ser un segmento interesante. De momento, no parece que el consumidor quiera pagar más pero, a igualdad de condiciones, optan por este producto  porque supone un valor añadido. Además, ya hay muchas empresas que apuestan por la ecoinnovación.

Luego el rol que juega aquí el marketing es fundamental…

Un rol muy importante porque el marketing determina cómo quieres posicionar tu marca ante el consumidor. Es posible que tengas un segmento de clientes más sensible a ello y, por tanto, para introducir algún cambio se comience por un tipo de producto en esta línea. Comenzamos por el ecodiseño porque es una decisión de marketing.

¿Qué dilema se le plantea a la alimentación para reducir la cantidad de envasado?

El producto es perentorio, hay que protegerlo para el transporte y se debe ofrecer en excelentes condiciones en espacios comerciales minoristas donde casi se venda solo. Hay que cumplir la legislación de seguridad alimentaria. Se plantea un dilema: ¿qué es preferible envasar en exceso o que se estropee el producto por mala conservación? Si se estropea hay que tener en cuenta el impacto ambiental que supone haber producido esos alimentos, ya que puede ser superior al impacto de los envases que previenen el desperdicio alimentario.

¿Qué perfil de empresas están haciendo un gran esfuerzo en ecodiseño?

El sector agroalimentario es el principal en Catalunya. Para asesorar a una empresa que quiera ser circular debemos revisar la gestión de la cadena de proveedores para disponer de una cadena de valor sostenible. Comprobar si se mantiene la trazabilidad desde el proveedor inicial hasta fin del producto. A veces es muy complejo porque hay muchos intermediarios. La legislación se está desplegando y se tendrán que ir reemplazando los envases plásticos de un solo uso. Pero además, deberemos repensar los sistemas de distribución porque si dispongo de un solo centro de distribución centralizado hay unas necesidades logísticas determinadas que sólo podré satisfacer si tengo envases de un solo uso.

Sin embargo parece ser uno en los que el consumidor ayuda

El agroalimentario es el sector donde, según algunos estudios, hay más consumidores que valoran la sostenibilidad, la naturalidad ecológica y donde sí parece que hay disposición a pagar más por un producto quilómetro cero. Este sector puede rentabilizar el esfuerzo.

Otro sector es el automóvil….

Concretamente, la industria intensiva en el uso de materiales como la automoción, tanto la industria directa como la auxiliar, para ahorrar costes en materiales. Aquí sí intervenimos en el modelo de negocio para que conserven activos estratégicos que son los materiales. Ahí el diseño debe ser diferente para ser duradero, adaptable a otro producto. Cómo diseñamos el producto para la economía de servicios es un ámbito de trabajo muy interesante de futuro. Los atributos de durabilidad y reparabilidad deben ser muy fuertes.

En cuanto a las bolsas de plástico ¿es cobardía política que los establecimientos cobren la bolsa en lugar de impedirlas?

Es una época de cambio y cuando hay cambios acelerados, hay contradicciones. Estamos en un modelo lineal con medidas incipientes que avanzan hacia la circularidad. Estamos por debajo del 10% de circularidad industrial de materias primas en la UE. Hay intereses empresariales legítimos para enlentecer la transición de modelo pero debe haber presión sociopolítica que les obligue a mover ficha. No creo que avancemos gracias a un conflicto regulatorio, ni con lobbies defendiendo intereses individuales y cortoplazistas, si no definiendo conjuntamente soluciones a problemas reales. La responsabilidad del poder político es anticiparse y conseguir que la empresa se mueva. Pero para ello son precisas mesas de diálogo para alcanzar soluciones conjuntas porque son problemas muy complejos y los retos medio ambientales son urgentes.

¿Catalunya y Euskadi marcan la pauta en ecodiseño?

Euskadi tiene una iniciativa pública muy fuerte, con buena financiación y gran conocimiento. En Catalunya hay una estrategia de ecodiseño más atomizada aunque más transversal. Sólo el ecodiseño ya es una gran contribución al tránsito a la economía circular.

¿Cuál es su referente internacional en ecodiseño y economía circular?

Escandinavia y Holanda. El acierto de los holandeses es que saben alinear las políticas públicas con su industria y eso multiplica los esfuerzos porque van coordinados.

Quisiera saber su opinión sobre los bioplásticos

Hay demasiada confusión. El bioplástico es un término que se usa para designar plásticos de origen vegetal y también para plásticos compostables y biodegradables. Pero uno no tiene porqué ser el otro. El consumidor no sabe qué hacer con el envase cuando recicla. Hay que ser más claro y proporcionar soluciones. La clave es saber en qué volúmenes podemos trabajar con este material. Debemos ir a un cambio de producción y de consumo. Debe ser todo a la vez. No puedes sustituir todo el plástico que ahora se usa para bioplásticos si no cambias el sistema. Necesitamos soluciones de diseño más inteligentes, soluciones combinadas que potencien la reutilización y un modelo diferente.

¿La asesoría en posicionamiento estratégico comporta soluciones circulares adicionales?

Nuestro planteamiento no es sólo técnico si no que es a un nivel directivo sobre el modelo de empresa para mejorar el posicionamiento estratégico de la economía en el mercado. Buscamos integrar optimizaciones como avanzar soluciones circulares, la sostenibilidad en el propio negocio. No se trata sólo de hacer un producto circular, también asesoramos para ver cómo la productividad genera un mayor beneficio para la empresa y para la sociedad en la que comercializa. Son soluciones más regenerativas. Intervienes en cómo genera y captura valor de sus clientes. Implica cambiarlo todo situando los incentivos económicos adecuados para que la economía circular sea la mejor forma de hacer las cosas por la optimización, por la mejora de cómo la empresa genera sus ingresos.

Eso es circularizar la empresa

La economía circular tiene que ver con generar los incentivos necesarios para que las estrategias objetivamente positivas sean también negocio. Durabilidad, simbiosis y reciclabilidad son también negocio. Para conseguirlo, la empresa necesita relacionarse de forma diferente con los consumidores. Supone cambiar la empresa y el producto.

¿Cómo responde el empresariado en este caso?

Depende del sector. La automoción va muy rápida hacia esta tendencia. Todo el sector. El mercado de venta de vehículos crece un 2% por año. En cambio, los servicios de vehículos crecen un 20%. Por tanto, ellos ya crean empresas paralelas de servicios de movilidad. Hacen negocio con la venta del coche nuevo y con servicios en los que el consumidor no ostenta la propiedad del producto, sí su uso. La propiedad la conserva el fabricante. En transición, estos dos modelos convivirán porque van por delante.

¿Otros sectores?

Las pimes textiles ya no sólo fabrican, por ejemplo, toallas. También estampan la marca del cliente. Pero además ofrecen servicio de toallas a la hostelería. Es la empresa textil la que se ocupa de que su cliente, pongamos por caso una cadena de gimnasios o de hoteles, tenga el servicio de la toalla a punto siempre. Se ocupa desde el principio hasta el final del proceso y, cuando toca, sustituye la toalla.

Cambia el concepto de propiedad y de consumo, que no es poco…

Estamos yendo a modelos no tan desconocidos. Cambia sólo el concepto de propiedad pero a las nuevas generaciones no les importa, como a los milennials o la generación Z. Les importa el uso y el servicio, no la propiedad. Si hay más consumidores así, tenderemos a estos modelos. Lo importante es poner los incentivos en el sitio correcto para que pasen cosas interesantes para el negocio y para el producto. Ello obliga a que las empresas compitan más entre sí. Cierto que cambian las reglas del juego, pero ganamos todos.

¿Se mueven cada vez más iniciativas que integran sostenibilidad y circularización?

Sí porque el mercado está más activo. Es un efecto bola de nieve que genera contagio. La primera empresa que lo hace es la pionera pero sus competidores la imitan. No sólo por incremento de beneficios, también por reputación. Más allá de las iniciativas legislativas que obligan a subir el listón, sólo en mecanismos de mercado están pasando muchas cosas. La gran empresa está apostando muy fuerte y arrastra a sus proveedores. Actuando sobre los grandes, actuamos sobre el ecosistema empresarial. También el mundo financiero jugará un gran rol en economía circular y deberá entender y acompañar el desarrollo de nuevos modelos de negocio. De lo contrario, la economía circular costará mucho de implementar. Al final, todo pasa en territorios, en administración local. Es un cambio sistémico que debemos hacer juntos. Y nuestro papel es el de conector entre los diferentes agentes para transmitir conocimiento y acompañarlos en la transición hacia la economía circular.

¿Cómo valora usted la implicación de todas las partes?

A nivel de ayuntamientos, los departamentos de promoción económica están moviéndose mucho. Es preciso que las cuestiones estratégicas en la visión de economía circular tengan una posición política más elevada, que estén en agendas de la presidencia. Es un modelo económico que requiere cambios a tantos niveles que o se impulsa de forma decidida desde las más altas esferas de la administración o es difícil de que se pueda hacer una transición firme. Hay muchas personas comprometidas en investigación, consultoría, empresa y, entre todos, avanzamos pero si hubiera una visión estratégica política decidida, lo haríamos más rápidamente. Por las patronales, estaríamos más allá. Desconozco la dinámica de los sindicatos. Catalunya tiene la base para hacer esta transición. Sólo hay que gestionar barreras y resistencias, algunas difíciles de superar, pero es preciso que alguien lidere. Éste es el lugar del político.

 

 

 

Neus Agulló