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“La Economía Circular desde el punto de vista humanista de Marià Moreno”

Hoy en eco-circular.com entrevistamos a Marià Moreno, Doctor en Administración y Dirección de Empresas por la U.P.C. Licenciado en Ciencias Empresariales por ESMAI, Docente en Programas Master y Postgrado, autor de los libros “La innovación en las pequeñas empresas catalanas”,  “Marketing para seres humanos”, “Construir Comunidad” y en 2016 “La Alegría del Evangelio: palabras que necesitan manos”. Y también es Fundador del Grupo Integral del cual hoy es su gerente.

Ha desarrollado, desde 1987, su actividad profesional en los ámbitos de la gestión y la estrategia empresarial. Su trayectoria profesional se inicia como consultor en el área económica financiera, para ampliar posteriormente su acompañamiento a las áreas de Marketing, Estrategia y Personas, completando con ello un espectro que le permite abordar los proyectos desde una genuina perspectiva integral. Co fundador del “Group 381 El alma en la Economía Circular”, con Joaquim Braulio.

Desde la experiencia de la Economía Social, cooperativismo y construir comunidades fomentadoras de valor, ¿Cómo sitúa el nuevo paradigma de la Economía Circular desde el punto de vista humanista?

De la única manera posible, pero en primer término lo recibo con un rotundo y sentido abrazo. La evolución de la mente racional del ser humano le ha llevado a una decidida auto referenciación, a que no haya “nada” fuera de él mismo. Eso ha llevado al triunfo de la idea de que, respecto a la creación entera, solo había que tener en cuenta al ser humano, solo en él podía darse el aprendizaje y el progreso asociado al mismo. La economía circular nos llama a que dejemos atrás esa “bárbara” consideración. Debemos referenciarnos también en el planeta, nuestra identidad no se entiende si no decidimos ser también “uno con él”.  Esto es fundamental para completar una visión moderna del humanismo. Ser humanista significa contemplar siempre y en primer término a la persona, en todos los órdenes y especialmente en el social y económico. Ahora sabemos que la persona solo puede serlo en tanto y cuanto “lo sea también con el planeta” lo que nos lleva a que, también ahora, poner en primer término a la persona sea lo mismo que poner en primer término al planeta. La Economía Circular lo expresa con claridad cuando nos anima a que la naturaleza sea nuestra mentora. Desde  luego, numerosos pueblos llamados “primitivos” o “indígenas”, siempre con un cierto desprecio, nunca abandonaron su unidad con el planeta, pero nosotros sí lo hicimos, es un hecho. La estamos recuperando, es una gran noticia, porque nos hace más humanos.

Mayoritariamente la Economía Circular hoy es tratada por técnicos ambientalistas en base al Residuo – Recurso. Desde el management ¿Cómo ve los aspectos empresariales de la misma para llegar a las personas, tanto trabajadoras como consumidores?

No soy yo, son una legión de Premios Nobel los que dicen, no sin pesar, que nuestra amada ciencia va careciendo, a un ritmo realmente rápido, de una visión global, comprensiva de todos los agentes que intervienen sobre un hecho o una situación. Nuestro mundo ha ganado en complejidad, de forma que cada vez nos encontramos ante realidades que responden a “un único efecto – múltiples causas”. Pero determinadas visiones y actuaciones parecen querer insistir en algo mucho más simple de manejar “un solo efecto – una sola causa” al tiempo que  irreal. ¿Por qué una familia decide llevar a cabo una recogida selectiva en su casa? Paso imprescindible para después acudir al contenedor adecuado. Tenemos el único efecto, muy deseado: la recogida se realiza, pero ¿Cuáles han sido las causas? Sin duda no se da una única causa como es “la conciencia de respeto por el planeta”, aunque sin esta es difícil que el papel vaya con el papel y el plástico con el plástico. Además del respeto por el planeta pueden aparecer cosas tales como el deseo de enseñar algo a sus hijos, una dimensión comunitaria que le anima a hacer algo bueno con sus vecinos, una perspectiva de oportunidad como es la posibilidad de ubicar diferentes contenedores en la casa, y también el convencimiento de que efectivamente luego “no se mezcla todo” sino que “su papel” servirá para hacer “nuevo papel”. Todo junto logra algo realmente difícil, que un hábito arraigado, “todo al cubo de basura”, se cambie por un peregrinaje (largo o corto) por la vivienda con un papel usado en la mano que busca su lugar. Es difícil no sentir la tentación de volver al cubo de la basura, tan amable que se lo traga todo sin rechistar. Es lo mismo en la empresa, le estamos pidiendo a sus persona que cambien hábitos arraigados y también convencimientos íntimos de que la forma de hacer actual es la mejor posible (todo el mundo anda ya en la mejora continua). Los que van a cambiar esos hábitos son seres humanos que además constituyen una comunidad particular, la de la empresa, prescindir de eso para impulsar un cambio real en la forma de hacer las cosas, se soporta relativamente en hojas de cálculo y planes calendarizados, pero ¿Se soporta también en la realidad? Tenemos que trabajar juntos, todos, tanto los que “saben” y  miden como los que, desde el management, tratamos de ayudar a reflexionar. Solo juntos podemos lograr que al final el efecto, el “único efecto”, sea el de usar sólo lo que necesitamos. Hoy estamos consumiendo anualmente la capacidad productiva equivalente de 1,4 planetas ¡Pero solo tenemos uno! Tenemos que acabar con esa auténtica locura.

¿Cree que el ser humano va a alcanzar su pleno sentido con la actuación de las personas en las relaciones con la Economía Circular dentro de la comunidad y en la actuación para hacer el bien?

Sin ningún ánimo de ser descortés, me permito iniciar mi respuesta con algunas preguntas ¿Ha abrazado alguna vez a un  árbol? ¿Ha posado alguna vez su mano sobre el tronco rugoso que le ofrece? ¿Lo ha hecho tratando de sentir si ese árbol le estaba tratando de decir algo? ¿Sí, de hecho, lo hacía? No puedo asegurarle el resultado en usted de que lo haga. Sí puedo compartir mi experiencia, que repito tanto como puedo. Después de hacerlo, ya no pude nombrar al árbol simplemente así, para mí ya era mi “hermano árbol” y si todos los árboles son sus hermanos también pueden ser los míos. Vamos juntos, decididamente juntos, nuevamente todos con el Planeta. No sé si después de abrazar a un árbol, he alcanzado mi pleno sentido como ser humano, no sé tan solo si soy más humano, aunque lo siento así. Pero cuando una experiencia es tan fácil de llevar a cabo la mejor respuesta puede venir del propio lector. Que sea quién responda si conectar con la naturaleza, propósito central de la Economía Circular, le hace más humano, le predispone mejor para sus relaciones con el resto de personas y la comunidad o le orienta hacia el bien. Sospecho, eso sí, que puede que conectarse con la naturaleza le haga comprobar que ella, lejos, muy lejos de “animalizarlos” nos invita al encuentro de nuestra propia humanidad.

Usted es gerente de una consultora empresarial basada en el cooperativismo ¿Prevé que este modelo empresarial puede ser adalid de la Economía Circular como motor de una nueva manera de actuar socialmente?

El cooperativismo surge como una respuesta para solucionar problemas concretos, y así sigue, aportando trabajo, consumo o vivienda y también alternativas viables en el mundo agrario.  Su emergencia supuso una auténtica innovación al dotarse para hacerlo de un indiscutible gen comunitario, colectivo.  En el ADN cooperativo están escritas las mismas preocupaciones que la Economía Circular lidera, y pienso que puede compartir también las soluciones. No solo nada se opone a ello sino que me atrevo a afirmar que si una cooperativa no es capaz de “ser una con el Planeta” para ser simplemente “una consigo misma”, probablemente no solo sea esa la cuestión que haga naufragar su proyecto cooperativo. El cooperativismo puede y debe liderar las nuevas formas de actuar socialmente, no sé si alcanzado la categoría de adalid, pero si no lo hace está cometiendo un delito de “lesa majestad” y no porque esté actuando contra ningún rey o soberano, sino porque está actuando contra su propia esencia: Formar parte destacada de cualquier expresión de acción comunitaria.