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Entrevista a Teresa Ribera, directora del IDDRI

EL GOBIERNO ESPAÑOL NO HA CUMPLIDO OBJETIVOS EUROPEOS”

Teresa Ribera tiene el discurso de una líder nata: esgrime el florete del argumento desde el saber y la experiencia. Tras su paso por la Administración española ocupa cargos decisivos en asesorías de gran dimensión en Europa. Es directora del reputado centro de conocimiento IDDRI, el Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales. La entidad persigue favorecer la transición hacia el desarrollo sostenible e identifica condiciones y medidas para la puesta en marcha de políticas públicas de países, ciudades y empresas. Facilita el diálogo entre investigación, comunidad académica, gobiernos, sociedad civil y sector privado. Validado por el Observatorio Europeo de Think-Tanks, revisa también si los estados miembros hacen los deberes del Acuerdo de París.

¿Cuáles son las novedades de IDDRI en clima?

Intentamos facilitar herramientas para  pensar cómo descarbonizar la economía, cómo acompañar el proceso de la transición energética,  la preservación de los suelos agrarios y su compatibilidad con el Acuerdo de París.

¿Hay otra línea de trabajo en clima?

Sí. Queremos ayudar a desarrollar los instrumentos que faciliten la aplicación de los acuerdos multilaterales pero también la escala regional europea, o las iniciativas que permitan avanzar entre países comprometidos y enormemente interconectados como son Francia y Alemania.

¿Cuál es la participación de IDDRI en relación con el Acuerdo de París?

En su momento, ayudamos a identificar soluciones a los temas más complicados para la adopción del Acuerdo. Ahora, nos preguntamos por cómo impulsar la ambición que se requiere para cumplir con sus metas, de qué modo poner en valor todas las iniciativas positivas que estamos viendo para multiplicar su potencial y favorecer un cambio sistémico de nuestro modelo de desarrollo con las debidas garantías de solidaridad y anticipación.

¿China va a cumplir con el Acuerdo de París?

China va a cumplir sus compromisos en 2020 porque ya lo ha integrado todo en su agenda. Debe, eso sí, concretar el camino a seguir cómo hacer para llegar a una descarbonización completa. La otra gran pregunta con respecto a China está relacionada con su papel como actor global: de qué modo participará en la agenda multilateral y qué tipo de desarrollo financia en países terceros.

 

“Veremos si Trump lo conseguirá sin la administración federal”

 

¿Y Estados Unidos?

Es curioso ver cómo Trump ha generado con su actitud una fantástica reacción en la sociedad americana: en los líderes políticos, los empresarios y en el mundo de las finanzas, quienes dijeron “vamos a asegurar el cumplimiento más allá de lo que el presidente de la Casa Blanca decida”. Está por ver si lo conseguirán sin la implicación de la administración federal.

Trump ha anunciado la retirada de fondos…

Por otro lado, Trump ha anunciado una retirada de fondos destinados a financiar ciencia e innovación, así como actuaciones climáticas y de solidaridad en países en desarrollo. ¿Puede la sociedad civil americana que representan Bloomberg, el gobernador de California y las empresas que se suman a la iniciativa “We are still in” suplir esa ausencia? Ya lo veremos. Ojalá. Sería una evolución muy interesante y evitaría dejar a Europa en solitario.

¿Una Europa en solitario podría arrancar este proceso?

Sin duda, pero no es lo deseable. Los grandes cambios siempre tienen dientes de sierra, evolucionan con picos, pero evolucionan. La tendencia, también en acción climática, es clara. El gran problema es que la actitud de Trump nos hace perder tiempo y obliga a acelerar a los demás.

¿En cuanto a biodiversidad de ecosistemas, cómo se prevé el 2020?

Trabajamos en la preparación en la gran cita de 2020, donde corresponderá evaluar los avances en la lucha contra la pérdida de biodiversidad. Los datos no son halagüeños y eso nos debe llevar a reflexionar sobre el mejor modo de luchar eficazmente contra las extinciones masivas de las que somos testigos.

¿Cómo luchar contra las extinciones masivas?

Eso requiere mejorar los modelos de gobernanza, la motivación para la acción, entender cómo funcionan las cadenas globales de valor y su incidencia en la pérdida de biodiversidad. La repercusión ambiental que tienen nuestro consumo en zonas muy alejadas de donde vivimos, la insostenibilidad importada que no somos capaces de identificar. El aceite de palma y la soja y su relación con deforestación o la presencia masiva de plásticos en el océano y su impacto en los ecosistemas marinos son dos de los ejemplos que se han hecho visibles recientemente.

 

En el Mediterráneo, por cada 5 kg de pesca, 1 es de plásticos

 

El plástico nos va a devorar

Piense que de cada 5 kg de pesca en mares cerrados como el Mediterráneo, 1 es de plásticos. Ello demuestra que la contaminación del plástico está llegando a niveles muy alarmantes. Por tanto, hay que analizar las cadenas de valor. Una gran incógnita para Europa es la producción y el consumo. Somos manifiestamente insostenibles en consumo. Refiriéndonos a agricultura, Europa se plantea la reforma de la PAC, que hará presión en la reforma de las políticas agrarias.

¿En el ámbito de océanos qué propuestas está preparando IDDRI?

Trabajamos en mejora de la gobernanza regional de los océanos y en la regulación de las actividades off shore. Seguimos las negociaciones internacionales para la adopción de un tratado de protección de la biodiversidad más allá de las aguas jurisdiccionales, evaluamos y propnemos soluciones para mejorar la resiliencia de las zonas costeras. Trabajamos con la comunidad científica marina en Francia y en otros países y con institutos como el nuestro en Alemania o Suecia.

¿En el ámbito de desarrollo sostenible, qué intenta aportar IDDRI?

El IDDRI intenta aportar elementos para la mejora de la financiación del desarrollo y la coherencia de las políticas de cooperación europeas y francesas junto con nuestros socios del European Think Tanks Group, integrado por el Overseas Development Institute, el Instituto de Asuntos Internacionales Italianos, el Instituto de Desarrollo Alemán y el European Development Trade.

¿En cuando a las agendas, que rol está realizando?

Trabajamos también en la evaluación y propuesta de las agendas domésticas de los objetivos de desarrollo sostenible: dónde quieren dejar Europa y sus estados miembros su legado en esta materia, qué desafíos se presentan para nuestras sociedades, qué papel pueden desempeñar los centros de conocimiento y las organizaciones sociales. El papel de Europa como actor geopolítico, su pujanza económica y la confianza de los ciudadanos en su modelo social depende de que seamos capaces de encontrar las respuestas adecuadas a la Agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible.

 

Hay multinacionales con presupuestos superiores a los de los estados

 

¿Porqué la necesidad de ese debate?

Porque el mundo es más complejo e interdependiente. No sólo se dan vínculos y dependencia recíproca entre regiones. También entre actores muy diversos. Hay multinacionales cuyos presupuestos superan los presupuestos de estados y lo que hacen y cómo lo hacen incide directamente en el bienestar de todos. El estado ha de preguntarse cuál es su nuevo papel de garante de los derechos de los más débiles y árbitro entre actores con intereses distintos y la agenda de la sostenibilidad es el mejor guión para entender y afrontar estas interdependencias complejas: qué significa para nuestras sociedades, cómo acompañamos su construcción el exterior y qué incidencia tiene en los demás lo que decidimos y hacemos en el terreno doméstico.

¿Quién controla a la empresa?

El mensaje más importante con respecto a esta pregunta es que no basta con cumplir la ley. La “calidad” de la industria del siglo XX hoy equivale al desafío de la “sostenibilidad” de la industria del siglo XXI y eso obliga a salir de la zona de confort, a pensar estratégicamente y a anticipar cambios profundos en el modelo en que producimos y consumimos y en el papel que desempeña la empresa en la sociedad.

 

En Europa hay un incremento de desigualdad entre clases

 

¿A qué conclusiones estáis llegando en el aspecto social?

En IDDRI hemos trabajado la cuestión de las desigualdades y su relación con el medio ambiente. La falta de confianza en las instituciones como consecuencia de una globalización que ha olvidado los límites ambientales y el papel redistributivo y garante del estado está en el origen del auge del populismo y el incremento de desigualdad, con una notable afectación de la clase media. Urge que los partidos políticos serios y las instituciones se tomen en serio este debate y actualicen sus prioridades, desarrollen una capacidad crítica y compleja de análisis de la realidad global y su impacto en lo próximo y reaccionen rápidamente si no queremos poner en peligro los sistemas de convivencia de que nos hemos dotado.

¿Hasta dónde y cómo deben concederse ayudas?

El presupuesto público debe estar orientado a ofrecer servicios que garanticen la igualdad de oportunidades y la mejora en las condiciones de vida de los más frágiles. También a la inversión en el futuro a través de aquellas partidas destinadas a la educación y la investigación y la innovación. Orientar las políticas de ingresos y gastos para que den señales claras de valor y desvalor es la misión de las políticas inteligentes y romper el statu quo y la inercia para favorecer modelos económicos y sociales compatibles con los límites del planeta y nuestra voluntad de ser solidarios y favorecer sociedades justas es un gran desafío.

 

“Confío en que pasemos pronto de las fotos a los hechos”

 

¿Qué opinas sobre subvenciones o incentivos a empresas?

Las subvenciones o incentivos fiscales a empresas no pueden olvidar esa finalidad. No deben convertirse en mecanismos de descapitalización, de pérdida de recurso… deben orientarse a finalidades sociales o a hacer viable propuestas con futuro que necesitan un empujón al principio. El fin de los subsidios a los combustibles fósiles o a actividades que destruyen nuestro capital natural debería ser una premisa incuestionable.

¿El estado español está cumpliendo objetivos?

No ha cumplido objetivos porque no se ha planteado la Agenda de sostenibilidad con seriedad. Cuando una repasa pasos institucionales de otros países ve que el estado español no los ha hecho. No ha construido un marco institucional que regule y facilite el cumplimiento de la Agenda 2030. La OCDE muestra el mal ejemplo español en los años de crisis: somos el país que  menos porcentaje ha destinado a partidas sociales durante la crisis. Es donde más se recortó, amplificando el problema, frente a otros países de nuestro entorno que mantuvieron o incrementaron el esfuerzo en los años más duros.

Bueno, el Estado emite algunas señales

Las señales son muy tímidas. Empieza a apuntarse alguna respuesta institucional. Confío en que pasemos pronto de las fotos a los hechos.

 

No hemos sabido invertir bien el dinero público en el futuro de todos

 

¿Y la sociedad?

En este contexto, tenemos una sociedad que da sorpresas muy agradables. Los españoles son ciudadanos capaces de movilizarse rápidamente y esperan más de sus instituciones de los que éstas les ofrecen. Sin embargo, no basta la capacidad de movilización. Necesitamos capacidad crítica, cultura científica y voluntad de mantener y exigir reflexión estratégica a medio plazo y no sólo reacciones emocionales puntuales.

¿En qué ha fallado la sociedad?

No somos conscientes de hasta qué punto estamos dejando hipotecado el futuro de nuestros hijos y nietos, por ejemplo.

¿Hemos sabido invertir bien el dinero público en subvenciones para circularizar?

Lo que no hemos sabido hacer ha sido invertir el dinero público en el futuro de todos. En circularidad, las empresas deben ser conscientes de invertir para el presente y el futuro. Holanda, por ejemplo, ha desarrollado un protocolo que ofrece un trato fiscal favorable a los inversores en sostenibilidad. Necesitamos empresas que incorporen los principios de circularidad frente al modelo lineal de producción y consumo basado en usar y tirar, como si los recursos no fueran limitados.

 

28.000 millones de para descarbonizar es mucho

 

¿Al ciudadano le falta perspectiva?

Como ciudadanos nos falta una actitud crítica por un lado y posicionamiento activo y constructivo por otro. El dinero público es de todos y lo importante es que haya conciencia colectiva de ello. La contratación pública moviliza el 20% del PIB. ¿No se pueden dar señales adecuadas para favorecer cambios en nuestro tejido industrial? Debemos subvencionar medidas sociales que acompañan la reconversión de sectores impactados por el cambio de modelo productivo pero… los 28.000 millones de euros públicos destinados al abandono de la minería del carbón en los últimos 20 años, ¿se han utilizado bien?, ¿se han contruído alternativas?, ¿hay lecciones que debamos entender y aplicar en los próximos procesos de reconversión?

¿Hacia qué modelo hay que apostar?

Hacia un modelo de producción más sostenible con las materias primas, con la gestión de los recursos. Se acabó el cortoplacismo, el pelotazo o la idea de que se puede crecer sin límites. Necesitamos debates colectivos sobre nuestro proyecto de futuro común. La escuela, la universidad, los medios de comunicación tienen un papel clave que desempeñar en ese terreno. Los líderes políticos, sociales y empresariales también.

 

Nuestros líderes deben saber escuchar y comunicar

 

¿Qué rol deben jugar ahí nuestros líderes?

Nuestros líderes deben saber  escuchar y comunicar. Son una buena herramienta de difusión para que haya un debate de fondo de cómo quereros hacer las cosas los ciudadanos. En mi opinión, necesitamos un modelo económico no tan intensivo en materias primas, que también reutilice las que hay y para ello hace falta un marco cultural, fiscal y político. Hay muchas sombras aún en la regulación de envasado de productos de gran consumo, se abusa del plástico de un solo uso. Hay una ausencia de señales sencillas para integrar pautas de inversión pública sostenible en las pequeñas cosas de cada día.

¿Qué puede hacer el consumidor ahora para prevenir males de futuro?

Nos podríamos anticipar a cambios como consumidores. Cambios de patrones y valores. Alejarnos del tener mucho y tirarlo todo. Alejarnos del consumo excesivo y sin sentido porque ello genera una cadena que desata una producción intensiva cuyos residuos generan inmensos costes y destrucción ambiental, es decir hacen más pobres y vulnerables a los que ya lo son y nos empobrecen y limitan a quienes somos privilegiados. Son bienes comunes pero finitos, que hay que cuidar con particular celo.

¿Qué sería lo inteligente empresarialmente?

Anticipar los problemas y desafíos, identificar las oportunidades, entender mejor dónde está el valor añadido de lo que hacemos y lo que tenemos y generar las condiciones para que ésta sea la máxima habitual de nuestro modelo de desarrollo en los próximos años.

 

Neus Agulló.-