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Entrevista a Ángel Fernández , Presidente de la Fundación para la Economía Circular

“Por muy grande que tengamos la despensa en casa, si consumimos a más velocidad de la que la reponemos, acabaremos sin reservas”.

Cuando hablamos de “Economía circular”, no solo hablamos de medioambiente…

Hablamos principalmente de sostenibilidad, donde la parte ambiental tiene mucha importancia, pero al mismo nivel que los aspectos sociales y económicos. Hasta ahora, la economía es o ha sido lineal, la circular propone un máximo aprovechamiento de los recursos escasos que usamos buscando que estén en el ciclo productivo el mayor tiempo posible y con el máximo respeto por el medioambiente y los derechos humanos. Es por eso que hablamos de todas las áreas: medioambiental, educacional, social, laboral… 

¿Estamos hablando de presente o de futuro?

El presente es insostenible dado que nuestro sistema actual está basado en el derroche de los recursos naturales, que nos aboca a una escasez de los mismos a corto plazo, acompañado de efectos colaterales graves como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, entre muchos otros.

Nuestro futuro debemos planificarlo desde nuestro presente. 

Entonces, la Tierra tiene un límite…

Por muy grande que tengamos la despensa en casa, si consumimos a más velocidad de la que la reponemos, acabaremos sin reservas. Desaparecen 50.000 especies animales al año, planificamos un futuro con energías renovables sin tener en cuenta que podemos carecer de los materiales necesarios para su fabricación, y como estos muchos otros datos que no generan demasiada confianza en este cometido. 

¿Somos realmente conscientes del peligro que corremos?

El modelo económico actual consume las recursos naturales de los que la Tierra nos puede proporcionar de una forma sostenible. El déficit ecológico (diferencia lo que consumimos y lo que realmente nuestro territorio nos puede aportar) cada vez es mayor.

En el caso de España, necesitaríamos más de dos Españas para estar en una situación de equilibrio. Dicho de otro modo, los recursos que consumimos tienen que venir de otros países (con el consiguiente riesgo de las dificultades de suministro o la volatilidad de los precios), y los impactos que producimos sobra la naturaleza son de cada vez mayores Eso lo saben las administraciones. Lo único que hace falta es la valentía para explicarlo y actuar en consecuencia.

¿Cuáles son los objetivos clave de la Economía Circular?

En primer lugar, proteger, conservar y mejorar el capital natural. En segundo lugar, evolucionar hacia una economía baja en carbono, eficiente en el uso de los recursos, verde y competitiva. Y, finalmente, salvaguardar a todos los ciudadanos de los riesgos y presiones sobre su salud y bienestar.

Se habla de algunas iniciativas importantes como el Ecodiseño, ¿qué significa y qué supone exactamente?

Si pretendemos que nuestros productos sean más duraderos, reparables, actualizables o que consuman poca (o ninguna) energía o agua, el diseño de los productos debe jugar un papel fundamental. Podríamos llamarle también diseño sostenible y se están llevando a cabo proyectos importantes en Europa y América Central.

¿Quién tiene la llave para remediar este mal?

Todos somos responsables, pero la UE, los países avanzados, deben liderar este movimiento mediante cambios legislativos, financieros y fiscales, y por supuesto educacionales, a nivel mundial.

Ya sabemos que se está pidiendo algo que parece imposible pero no queda otra.

La concienciación y exigencia ciudadanas deberán colaborar en ese objetivo.

¿Qué países o qué sociedades están encabezando este movimiento?

Algunos países europeos han iniciado este camino desde hace algunos años.

España esta elaborando un Plan estratégico de Economía Circular, lo mismo que la mayoría de países de la Unión Europea.

También algunas comunidades autónomas ya tiene aprobados planes específicos.

Y algunos países, como Francia, tienen legislaciones avanzadas como las referentes a la obsolescencia programada o al desperdicio alimentario que los demás irán adoptando, sin duda.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie al respecto?

Hay varias medidas que podemos hacer a nivel doméstico, también informarnos y tomar medidas activas. Por ejemplo, elegir productos duraderos, reparables, poco consumidores de energía o agua; no dejarnos influir en nuestras compras por las tentaciones de la moda, evitando en lo posible el desperdicio de alimentos, entre otras muchas cosas.

¿Crees que cambiaremos realmente, existe la solución o llegamos tarde?

Será arduo, pero hay que pensar en la instauración inmediata de una Economía Circular si queremos salvar el Planeta; o mejor, salvarnos a nosotros mismos, a nuestros hijos y futuras generaciones.